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¿KARAKAS, KARAKO O KARAKASO?

10 de septiembre de 2005 por Johano Negrete

Parece ser que no había problema ninguno con el nombre de Caracas en la lengua internacional esperanto, al menos hasta el año 1987, es decir, hasta el primer siglo después del nacimiento del idioma internacional. Sin embargo, gracias a los esperantistas venezolanos, porque no podría ser otra la razón de la reciente variedad, el nombre de nuestra ciudad entró en menú de referencias al gusto del usuario. En el diccionario más popular [1] de todo estudiante de esperanto desde la lengua española, que contiene una lista de nombres patronímicos y geográficos, se aprende con toda claridad y sin problema que el nombre de la capital de Venezuela es Karakaso. También en el gran diccionario modelo de la lengua -sólo en esperanto- como es el PIV [2] de 1981 el nombre es Karakas/o = ĉefurbo de Venezuelo (66º 55’ W, 10º 29’ N), y todavía en la posterior edición de PIV con un Suplemento [3] de 1987 aparece exactamente igual el nombre de nuestra ciudad. Este es un dicionario guía de la lengua y juega el mismo rol de referencia que en la lengua inglesa el American Heritage o el Oxford Dictionary o el Duden en la lengua alemana o el Diccionario de la Real Academia Española. De modo que hasta 1987 no hay asomo de que tengamos que optar por una opción o por otra y la única referencia distinta que encontré está en un libro geográfico o Atlaso [4] de 1971, donde aparece la ruda palabra Karako como nombre de la ciudad. Lo que uno no se explica bien es por qué desde 1987 ó 1971 el nombre de la ciudad se complica en esperanto, sin que los esperantistas de Venezuela hayan tenido algo que ver en el asunto. ¿O es que sí han tenido mucho que ver?

En 1992 yo comencé a aprender la lengua con mi Lexicon en mano autodidácticamente durante mi estadía en España. Caracas, por supuesto, es ’Karakaso’. Hasta ahí todo estaba claro. Pero regresando a Caracas tiempo después, en 1993 entré en contacto con la Venezuela Esperanto Asocio (VEA) y pude enterarme de que sus directivos preferían usar ’Karakas’ porque el de ’Karakaso’ les "sonaba mal". Y aún utilizan ’Karakas’ en sus boletines y formularios. Ciertamente, ’Karakas’ no es una palabra en esperanto, y tampoco respeta el nombre original de Caracas. Tal vez es un término hermafrodita entre esperanto y español.

Pero a mí todo eso me parecía muy extraño, porque dicha preferencia se salía abruptamente de las reglas lógicas de asimilación de los nombres geográficos en la lengua esperanto. Así ’Karakas’ no seguía la regla, tal como Bogoto, Limo, Bonaero, Madrido, Londono, Parizo, Novjorko, Berlino, Moskvo, Romo, Pekino, etc., donde la regla es añadir la vocal ’o’.

¿Razones para no decir ’Karakaso’? ¡Ah, es que tal palabra suena mal! ¿Suena mal? Sí, tiene feas connotaciones relacionadas con ’bochinche’, ’saqueo’, ’sublevación’ correspondiente a la fecha del 27 de Febrero de 1989. Esta explicación es mojigata - y discúlpenme mis colegas por la sinceridad- ya que el nombre de Karakaso no está dirigido a los hablantes de la lengua y cultura venezolana, sino a los de otras distintas culturas en la plataforma del esperanto, Por lo tanto, ’Karakaso’ no tiene otra resonancia especial para los esperantistas de todo el mundo que el nombre de nuestra ciudad. Y eso es tan cierto como que la palabra kulo no significa otra cosa en esperanto que “mosquito”, y tetaso sólo significa “una taza de té”y nada más. Por eso digo que es una interpretación mojigata.

Pero también en eso de que ’Karakaso’ alude a bochinche se oculta una interpretación ideológica de "malintención" benévola, pues los miembros de VEA, como todo el mundo, no están exentos de soplar burbujas ideológícas con las palabras que manejan. Por el contrario, para otros ’Karakaso’ podría significar algo positivo políticamente e históricamente revolucionario, como por ejemplo, "la primera rebelión en el mundo contra el Fondo Monetario Internacional" (Luis Brito García), una rebelión digna para un pueblo, que ya cuenta en su haber con el "Gloria al bravo pueblo". De modo que el universo del discurso de mis colegas esperantistas también podrían tener un trasfondo de conservadurismo político. También se me sugirió usar como el alternativa el nombre de Karako (por fin la ’o’ final) en vez de ’Karakas’, donde sólo destaca la ’k’ (como en ’Ku Klux Klan’). Pero ’Karako’ estéticamente es un suicidio comparado con ’Caracas’, que es mucho mejor. Tampoco tiene el ritmo ni la suavidad vocálica de ’Karakaso’, y en definitiva, porque ’Karako’, es tan parecido a ’carajo’, ese lugar de castigo en la cofia de los barcos veleros de la era pirata, que cuando querían castigar al marino que se portaba mal, le decían "¡Vete al carajo!", es decir, sube arriba como castigo. Por lo que sonaría mucho peor oir decir en esperanto "Iru al Karako!".

Claro que mis colegas podrían argumentar contra mí que ’Karako’ no está dirigido a los venezolanos, sino a todas las otras culturas, y no tiene relación con la voz carajo. Muy bien, no les quito la razón. Pero ubicándonos sólo en el universo del idioma esperanto y sólo en él, hay otras razones para decir que ’Karako’ suena mal, pues huele a cuervo negro o korako en esperanto, un tipo de cuervo parecido a la corneja (korniko); y también significa barco medieval comercial, parecido a carabela (karavelo). Por lo que un esperantista podría relacionar así el nombre de nuestra ciudad con cuervos y carabelas.

Por eso tal vez, por esa actitud mojigata, por primera vez en el dicionario modelo de la lengua esperanto PIV, y en su última edición con suplemento incorporado, el Nova PIV [5] de 2002, aparecen las complicaciones. Ahora el nombre de nuestra ciudad tiene dos raíces como elección al gusto: 1) Karak/o y 2) Karakas/o. En ningún caso ’Karakas’ sería correcto, si bien en uso por los miembros de VEA. La Academia de Esperanto siempre ha respetado los nombres que los nativos de un país adoptan como nombre de sus lugares, con tal que se siga las reglas del idioma, y tuvo siempre por bueno el término Karakas/o. Así pasó con ’Hindio’, cuando los esperantistas de ese país prefirieron cambiarlo por ’Barato’ a causa de razones históricas.

No nos queda otra conclusión que admitir que el embrollo del nombre de nuestra ciudad capital en años recientes es un aporte interesante de los esperantistas venezolanos a la lengua, y no procede de ninguna imposición de institución extranjera. UEA [6] también usaba el término Karakas/o como pude ver en algunos ejemplares de la revista Esperanto, cuando todo estaba más claro. Y este aporte se debe a remilgos semánticos más que a la fidelidad a la reglas de la lengua y al buen gusto, porque ’Karakaso’ suena extraordinariamente bien y hace justicia a los bravos indígenas del valle, de donde procede el nombre de ’Caracas’.

Que de una vez por todas los esperantistas venezolanos usen siempre lo que se debe usar, el nombre original de Karakaso que embellece a una ciudad verde por todos lados, arrimada a su Parque Nacional de El Avila, ciudad de clima envidiable, que crece y puede ser, si bien hoy todavía caótica, mañana, esplendorosa, con su población multiracial, afanosa y tolerante, bajo el clamor de un verde dominante que acaricia los ojos.


[1] Lexicon Sopena. Diccionario de bolsillo Esperanto-Español y Español-Esperanto. Editorial Ramón Sopena S. A., Barcelona, España, 1967,1980

[2] Plena Ilustrita Vortaro de Esperanto, Represo de la dua eldono [Diccionario completo ilustrado de Esperanto. Reimpresión de la segunda edición] Sennacieca Asocio Turmonda; Paris, 1981.

[3] Plena Ilustrita Vortaro de Esperanto kun Suplemento; Sennacieca Asocio Tutmonda; Paris, 1987.

[4] Poŝatlaso de la Mondo [Atlas del mundo de bolsillo], Kartografie, n.p.,Praha, 1971

[5] Nova Plena Ilustrita Vortaro de Esperanto, (NPIV), Sennacieca Asocio Tutmonda, Paris, 2002.

[6] Universala Esperanto Asocio, con sede en Rotterdam, que organiza cada año los Congresos Mundiales de Esperanto.


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